FRONTERAS, Autora: Raquel Arqued González

Esperar. Aguardar a que el silencio se imponga. Descender las horas de luz. Ver cómo deja de ser. Bajar la temperatura. Susurrar ahora, cuando no hay que traducir los gestos que han sustituido a las palabras. Correr agachados. Correr por el llano. Correr por la colina.

Penetrar en el bosque. Soportar durante horas el dolor de músculos entumecidos. Sobrellevar el sufrimiento de los golpes mañaneros. Intentar olvidar tu cuerpo protegiendo a los niños. Tratar de negar las persecuciones. Creer que todo es un mal sueño.

Descansar con la espalda apoyada en los árboles. Confiar en que el crujido de sus ramas caídas no avise. Esconderse en la noche y entre la arboleda. Ver verdes luces. Observar con su alcance concertinas como barrera. Oler la libertad si ese olor es el de un fuego. Abrazar a un pequeño. Esconder su cabeza bajo tu ala de clueca. Estrechar a otro con el brazo libre que te queda. Susurrar historias para impedir que sueñen con la falta de comida. Lamentar el quejido de sus tripas. Escuchar el silencio de las tuyas.

Arrastrar a la familia en tu huida. Venir para alejaros. Partir para acercaros. Proseguir hacia el oeste. Esconder lágrimas que no fluyen; sed. Reprimir gritos que no erupcionan; gargantas secas. Contener las ganas de ceder y dar media vuelta. Soportar el olor del miedo. Reprimir tu inoportuna necesidad de higiene.

Renunciar a contar los días. Caminar. Caminar. Seguir caminando. Deambular el hambre. Migrar la sed. Evocar tu casa. Borrar su recuerdo. Decirte que ya no existe. Tratar de dormir. Echar de menos lo que dejaste atrás. Echarlo de más. Eludir la vigilancia. Buscar. Buscar salida. Buscar gente. Buscar gente que no avisa. Creer que estás perdida. Perderte. Perder. Saber que has perdido.

Extraviar el camino. Amanecer al otro lado. Pestañear entre amarillos, marrones, naranjas y rojos. Confiar en que aún no se pierdan las hojas. Desear para mañana un lecho como abrigo. Esperar el invierno. Rezar para que sea una espera larga. Alfombrar el paseo pateando las hojas. Elevar la vista. Copar el cielo. Amortiguar los pasos alfombrados. Escuchar la sintonía del viento entre las ramas. Apretar sus manos. Percibir un rastro pegajoso en unos nudillos. Acariciar simultáneamente a ambos. Levantar la vista. Cerrar los ojos ante el sol que se escapa entre las ramas. Escudriñar. Absorber el calor resiliente. Percibir la protección de los primeros rayos. Escuchar una puerta batiente. Percibir una voz humana amable. Oler un café caliente. Cruzar una puerta. Sonreír. Sonreírlos. Habitar.

Raquel Arqued González

16-11-2021


4 Comentarios

  1. Me encanta, que claridad, que nitidez, que realidad y que profundidad. Se siente y se vive la situación del escrito en tiempo real. Gracias Raquel l.

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