PILAR QUINTANA, por Concha Vallejo

La hija de una amiga me pidió que la próxima reseña estuviese dedicada a algún/a buen/a escritor/a actual en español. Con vergüenza, comprobé que mis conocimientos del panorama literario hispanoamericano reciente eran muy reducidos. Busqué en las notas sobre libros que deseaba leer y me llamó la atención la novela Abismos de la escritora colombiana Pilar Quintana, recientemente galardonada con el Premio Alfaguara. De las cinco novelas y el libro de cuentos que ha publicado, solo pude encontrar dos en librerías, La Perra y Abismos y el compendio de relatos, Caperucita se come al lobo. Del resto solo he leído reseñas, críticas o algún fragmento suelto. Las dos novelas y los relatos me confirmaron que merece la pena conocer aestacolombiana, que, sin hacer mucho ruido, se ha colocado en la primera fila de los escritores más destacados de América Latina.

Me encontré con una escritora con mucha garra, atrevida, cuyas obras, de lenguaje fresco y transparente, te atrapan, te conmueven y lees con gusto hasta el final. Tanto La Perra como Abismos me han cautivado con sus historias diferentes, tratadas sin estridencias retóricas, pequeños dramas relatados de manera serena, firme y decidida. “La literatura fue el lugar donde yo encontré qué podía ser y hacer, decir lo que de verdad pensaba, donde no tenía que disimular”, confiesa Quintana y quizás por eso he encontrado en su obra una tremenda sinceridad, una escritura muy trabajada pero sin artificios ni tapujos. La perra profundiza temas ásperos ya presentes con anterioridad en sus escritos, el maltrato, el abandono y el desamor, pero también inicia una reflexión sobre la maternidad que luego retomará en Los Abismos. Trata sobre la relación casi maternal entre una joven negra y una perrita adoptada, con el trasfondo de la selva, que Quintana describe tan magistralmente que llegas a sentir su humedad y su espesura. En Los abismos, novela gótica, cruda, profunda, vívida, pero sencilla, el mundo de los adultos nos llega a través de los ojos de una niña. También he leído los ocho cuentos recopilados en Caperucita se come al lobo, ocho historias cortas que conmueven e inquietan con unos personajes que te muestran su realidad en un mundo lleno de violencia y pasiones. En todos ellos, están siendo observados, a través de lo cual se señalan los prejuicios, las soledades y las angustias de los seres humanos. Son relatos eróticos que revelan la lucha de algunas mujeres contra los tabúes del sexo y las prácticas puritanas.

Me han encantado las dos novelas por la gran economía y calidad literaria de su prosa, por su narración sencilla pero de gran profundidad psicológica, por su maestría en el detalle. Admiro la conseguida construcción de las voces de una niña de siete años, que nos describe el mundo de los adultos a través de sus ojos, y de una joven negra que añora la maternidad. Me atrapa el ritmo suave pero rabioso de su manera de narrar y la descripción, a veces minimalista, de lugares y paisajes. Y me sobrecoge la destreza con que nos muestra, a veces diciendo y otras omitiendo decir, la infelicidad, dolor y sometimiento de muchas mujeres. Las tres obras merecen ser leídas, pero yo priorizo las dos novelas, de poco más de 100 páginas, no una más que la otra. Me han transportado a dos mundos diferentes, ajenos al mío. Creo que sería una buena lectura para ocupar algún rato de tranquilidad en estas próximas fiestas.

Biografía

Pilar Quintana nació en Cali, Colombia, en 1972, estudió en el colegio Liceo Benalcázar de su ciudad natal y se graduó en comunicación social y periodismo en la Universidad Javeriana de Bogotá. Desde muy pequeña mostró una gran inclinación hacia las letras. De clase media alta, en su casa siempre hubo libros. Cuando no sabía leer, escuchaba atentamente los cuentos que les leía su mamá y soñaba con aprender para hacer lo mismo con su hermana pequeña. A los siete años escribió su primer poema. Tras la graduación, trabajó como libretista de televisión y redactora de textos para publicidad. Mujer rebelde, abandonó Cali y viajó durante tres años por el mundo. A su regreso a Colombia se estableció en el Pacífico, en una zona abandonada del país, en donde vivió durante nueve años y de donde tuvo que huir para escapar de un marido violento. Allí se gestaría su cuarta novela, La perra, que le facilitaría su proyección internacional ya que en 2020, con el título The Bitch, quedó finalista para el prestigioso National Book Award for Translated Fiction. Con anterioridad, Pilar Quintana había sido elegida por el Hay Festival entre los 39 escritores menores de 40 años más destacados de América Latina. Coleccionistas de polvos raros recibió en España el Premio de Novela La Mar de Letras. También participó en el International Writing Program de la Universidad de Iowa como escritora residente y en el International Writers’ Workshop de la Universidad Bautista de Hong Kong como escritora visitante. En 2021, su novela Abismos, que presentó bajo el seudónimo “Claudia” de Colombia, fue seleccionada de entre más de 2.400 novelas y obtuvo el Premio Alfaguara. Ahora vive y trabaja en Bogotá.  

Obras:

Novelas:

Cosquillas en la lengua (Planeta, 2003). La narradora cuenta lo que ha sido su vida y cómo está a punto de abandonarlo todo: amigos, trabajo de publicista, amantes, su ciudad. El trago, la marihuana y el sexo condimentan su potencia narrativa.
Coleccionistas de polvos raros (Norma, 2007 y El Aleph, 2010, revisada). Quintana retrata a la Cali de los noventa con sus diferencias de clase y racismo, desde el auge del narcotráfico y sus repercusiones, hasta su desaparición y sus consecuencias. Se puede considerar una novela de formación porque en ella se dibuja la construcción interior de una joven de 21 años, rebelde y que se muestra al exterior mediante una serie de mentiras. Gira en torno al amor entre el Mono y La Flaca y está contada por un narrador omnisciente que de vez en cuando se introduce en el interior de los personajes, con los que comunica mediante diálogos en forma de flujos de conciencia.  

Conspiración iguana (Norma, 2009). En esta obra nos encontramos con su apuesta por la construcción de un universo no realista: un inmenso complejo habitacional para “yupis” que tiene todo lo que se necesita para vivir, incluso una selva en la azotea del edificio.

La perra (Literatura Random House, 2017). En este libro se cuenta la amistad rayana con lo maternal, entre Damaris, una mujer sin hijos y Chirli, una perra huérfana. A través de esta relación, la autora ahonda en profundos y oscuros aspectos de la naturaleza humana. En 2018 recibió el IV Premio Biblioteca de Narrativa Colombiana, fue traducida al inglés, danés, holandés, italiano, alemán, griego, hebreo, francés, portugués e islandés. 

 Los abismos (Alfaguara, 2021), transcurre en Cali. La historia es narrada por Claudia, una niña que vive con sus padres en un barrio elegante de la ciudad, en un dúplex tan lleno de plantas que lo llama “la selva”. La madre se aburre, no trabaja porque el marido no quiere y cae en una especie de depresión.  

Cuentos:

Caperucita se come al lobo (Cuneta) Existen dos versiones, la de 2012 con seis cuentos y la de 2020 con ocho cuentos. Su publicación desató una gran polémica, algunos calificaron este libro de pornográfico, nocivo o pervertido. En cambio otros consideraron que su lectura podía ser edificante y contribuir a la lucha contra la doble moral dominante en aquellos años.

También publicó cuentos en numerosas revistas y en recopilaciones.

Concha Vallejo


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