LEONARDO PADURA, por Concha Vallejo

Cuando hace un par de meses los medios informaron ampliamente sobre una serie de disturbios y de manifestaciones-protesta en Cuba, me acordé de que en la pila de libros que esperan pacientes a que yo los lea, se encontraban varias novelas del escritor, periodista, crítico y guionista cubano, premio Princesa de Asturias 2015, Leonardo Padura. Como su obra ofrece una visión crítica y realista de la vida cotidiana de la isla, pensé que podría ayudarme, de una manera amena, a comprender mejor su situación y sus circunstancias. Así que decidí leerlas.

Comencé por El hombre que amaba a los perros. Confieso que escogí esta novela por su título, porque yo soy una mujer que ama a los perros. Cuando la terminé, comprendí que no había sido la mejor elección, porque me había encontrado con una obra compleja, densa, polifónica, de una enorme riqueza y extraordinariamente bien narrada: la obra de un escritor en plenitud. Debía haber empezado por el principio, por orden cronológico, como tiene que ser. Continué acercándome a Padura a través de Fiebre de caballos, su primera novela, una historia de amor, trabajada y fresca, no redonda -como admite su autor-, pero sí agradable de leer y que contiene muchos de los elementos que van a hacer de Padura un excelente narrador. En sus páginas aparecen prototipos de los personajes de sus novelas posteriores, como la madre, el mejor amigo y la mujer amada. El retrato de la Cuba revolucionaria es más medido que en sus posteriores novelas, pero ya lleva en germen la crítica a todo lo que no funciona en el sistema comunista.

A continuación, leí las novelas policiacas que conforman Las cuatro estaciones, tetralogía que lanzó internacionalmente a Padura a la fama y le dio a conocer como el creador de la nueva novela detectivesca.Todas tienen como protagonista al teniente Mario Conde, un policía desordenado, vividor y desencantado, “que arrastra una melancolía”, y a quien le hubiera gustado ser escritor. Todas se refieren e incluyen elementos de crítica a la sociedad cubana. Terminé mi aproximación a la novela de policías con La transparencia del tiempo, mucho más tardía, la número nueve de la serie Mario Conde, quien, melancólico, desengañado y a punto de cumplir los sesenta, lleva muchos años dedicado a la compraventa de libros, después de haber renunciado a su puesto de policía. Las novelas con “el Conde” como protagonista han sido traducidas a varios idiomas y han obtenido prestigiosos premios. Todas reflejan, en palabras de Padura, las “vicisitudes materiales y espirituales” que ha tenido que vivir su generación. “No es que Conde sea mi alter ego, pero sí ha sido la manera que yo he tenido de interpretar y reflejar la realidad cubana”, confiesa el autor. Aunque no soy experta en la trama policiaca, pienso que, en las novelas de Padura, lo detectivesco no es lo más importante, sino que está subordinado en favor de otros valores y sobre todo a la necesidad de tratar temas importantes sobre la cultura y la sociedad cubana. Aún haciendo buen uso de su categoría de novela negra, el objetivo de la historia está más allá de la resolución policiaca del crimen acontecido.

En Como Polvo en el viento, la última novela publicada por Padura, volví a encontrar su extraordinario y trabajado talento narrativo en una estructura coral que refleja la historia de El Clan, un grupo de amigos íntimos, cuyo destino ha sido la dispersión o el exilio, tema recurrente en la obra de Padura. A través de unos personajes bien diseñados y de gran profundidad psicológica, la mayoría de ellos entrañables, Padura nos muestra la Cuba de los años 90 y sucesivos. Con el paso del tiempo, los amigos se van dispersando como “polvo en el viento”, aunque siguen cohesionados por lo vivido juntos.

De momento, dejo a Leonardo Padura para dedicarme al conocimiento de otros autores, pero pienso seguir leyéndolo. Mi paseo por su obra ha merecido la pena: además de haberme acercado a la sociedad cubana, me ha permitido disfrutar del talento de un extraordinario narrador. Escribí más arriba que me equivoqué al comenzar por El hombre que amaba a los perros. Explico mis razones: en primer lugar, por ser, de entre todas sus novelas que he leído, la que menos habla de Cuba y de los cubanos; y en segundo, por descollar en el proceso narrativo que Padura ha ido perfeccionando paulatinamente de escrito en escrito, de novela en novela, de modo que actualmente está considerado el mejor narrador cubano y uno de los más galardonados.

Me han gustado todas las novelas leídas. Las catalogadas como detectivescas o novela negra son muy entretenidas y están muy bien escritas; si las lees por orden, compruebas lo afinado del retrato psicológico de los personajes, que cada vez entiendes mejor y te son más cercanos. Para mí, y para la critica, El hombre que amaba a los perros es su mejor novela, una mezcla excelente entre historia y ficción, muy trabajada y bien documentada, pero difícil de leer. A pesar de sus más de seiscientas páginas, Como polvo en el viento es más asequible. En esta obra también coral, los distintos personajes están muy bien definidos y desarrollados. La historia te atrapa tal y como está contada y describe acertadamente la realidad cubana, tanto dentro como fuera del país. Una pega: como les ocurre a muchos escritores que han llegado a plenitud en su periplo narrativo y se mueven en la escritura como pez en el agua, a esta novela le sobran páginas y personajes.

Mi conclusión: ha merecido la pena leer a Padura y por eso os invito a que vosotros también lo conozcáis. No creo que os decepcione.

 Biografía

Leonardo Padura nació en 1955 en Mantilla, provincia de La Habana, hizo sus estudios preuniversitarios en el Pre de La Víbora y se licenció en Literatura Latinoamericana en la Universidad de la Habana. Comenzó su carrera como periodista en 1980 en la revista literaria El Caimán Barbudo, que compaginaba con colaboraciones para el periódico Juventud Rebelde. Tras una brillante trayectoria como periodista de investigación, se dio a conocer como ensayista, escritor de guiones audiovisuales y novelista. Su primera novela, Fiebre de caballos, fue escrita entre 1983 y 1984 y le sirvió para adquirir la certeza, treinta años después y con otras muchas novelas escritas, que una novela se escribe trabajando hasta el agotamiento. A Padura le llegó la popularidad de la mano de las novelas protagonizadas por el detective Mario Conde. Actualmente, es considerado por la crítica internacional entre los novelistas más importantes de la narrativa de la isla. Recibió numerosos premios tanto nacionales como internacionales por su labor de ensayista y periodista y como escritor de ficción: Premio UNEAC 1993, Café Gijón 1995, Hammett 1998, Raymond Chandler 2009, Gelmi di Caporiaco 2010, Premio de la Crítica 2011 y Premio Nacional de Literatura 2012 (Cuba), Orden de las Artes y las Letras 2013 (Francia),, Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza, entre otros.. En 2015 recibió el premio Princesa de Asturias de las letras por el conjunto de su obra. Padura, que tiene doble nacionalidad cubana y española, reside actualmente en La Habana. Vive en el barrio de Mantilla, el mismo en el que nació. “Soy una persona conversadora”, nos dice el autor. “La Habana es un lugar donde se puede siempre tener una conversación con un extranjero en una parada de guaguas”.

Bibliografía

-Fiebre de caballos, 1988, su primera novela, una historia de amor.

Novelas policiacas:

-Las cuatro estaciones, tetralogía que ha sido traducida a numerosos idiomas y merecido prestigiosos premios como el Café Gijón. Incluye:

Pasado perfecto, 1991. Mario Conde debe encontrar a un antiguo compañero de estudios, casado con Tamara, el amor de juventud del detective.
Vientos de Cuaresma, 1994. En una sofocante primavera en la Habana, Conde investiga el asesinato de una compañera del Pre, profesora de química de impecable historial académico, pero se encuentra con un mundo en el que el tráfico de influencias, las drogas y el fraude son moneda corriente.

-Máscaras,1997. En su tercera novela policiaca, el inspector Conde se adentra en el mundo homosexual y transexual de Cuba para investigar el asesinato de un travestí que aparece muerto en el Bosque de la Habana.

Paisaje de otoño, 1998. Mario Conde “no podía ni quería ser policía” y en esta novela deja la institución.

-Adiós Heminway, 2001. Conde reaparece, pero ya está dedicado a la compraventa de libros viejos.El destino lo lleva a Finca Vigía, la casa museo de Hemingway, para investigar un extraño caso, lo que también le sirve de excusa para repasar los últimos años de la vida del escritor americano.

-La neblina de ayer, 2005. Hace catorce años desde que Mario abandonó la policía. En su actividad de compraventa de libros, encuentra una hoja de revista en la que la cantante Violeta del Río anuncia su retiro en pleno triunfo. Esta decisión extraña a Conde que inicia una investigación al respecto.

La cola de la serpiente, 2011. Conde recuerda el asesinato de Pedro Cuang, un anciano solitario que apareció ahorcado y con señales en su cuerpo de rituales de santería.

-La transparencia del tiempo, 2018. A un Mario Conde a punto de cumplir sesenta años, le llega de manera inesperada el encargo de un antiguo amigo del instituto, Bobby, de recuperar la estatua de una virgen negra que le han robado, legado de su abuelo español. Junto con la trama detectivesca que transcurre en los bajos fondos de la Habana, Padura narra, en capítulos intercalados, la epopeya de la Virgen traída de la última cruzada.

Novelas no detectivescas:

-La novela de mi vida, 2002.  Un viaje al origen de la conciencia nacional de Cuba a través de la vida de José María Heredia, considerado el primer poeta romántico de América e iniciador del Romanticismo en Latinoamérica. Es la historia de muchas vidas de ciudadanos cubanos, habaneros en la mayoría.

-Herejes, 2013. Una impresionante fusión de los géneros policiaco e histórico. En 1939, novecientos judíos que lograron huir de Alemania esperan frente al puerto de La Habana el permiso para desembarcar como refugiados. Finalmente, el barco regresa a Alemania, frustrando el reencuentro.

El hombre que amaba a los perros, 2009. Con un fondo histórico y también político, trata del asesinato de Troski a manos del español Ramón Mercader. Recorre la vida de ambos en lugares emblemáticos como Barcelona, París, Rusia, Méjico y Cuba.

-Como polvo en el viento, 2020. Otra novela coral muy ambiciosa, que trata sobre la dispersión y el exilio. Todos los personajes tienen sus propios problemas, miedo, compasión, culpa, amor etc., pero todos están unidos por un nudo inextricable. El libro es un canto a la amistad y un paseo a través de 60 años de la realidad cubana.

Relatos:

-Aquello estaba deseando ocurrir, 2015.  Recoge en un solo volumen trece relatos de Padura, historias llenas de amor, erotismo, amistad y nostalgia, siempre envueltas en la atmósfera habanera.

Guiones cinematográficos:

Padura ha escrito números guiones, tanto para documentales como para películas de argumento. En 1986 se estrenó en Netflix la miniserie Cuatro Estaciones en la Habana.

Ensayos y reportajes:


De los exitosos ensayos y reportajes escritos por Padura, citamos a modo de ejemplo dos ensayos: Con la espada y con la pluma, 1984; Lo real maravilloso, creación y realidad, 1989; y dos reportajes: Estrellas del béisbol, 1989; Los rostros de la salsa,1997.

Concha Vallejo


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