CRISTINA FERNÁNDEZ CUBAS, por Concha Vallejo

CONOCE A UN AUTOR: CRISTINA FERNÁNDEZ CUBAS

Antes de decidir cuál sería mi siguiente Conoce a un autor, repasé las colaboraciones publicadas hasta el momento y caí en la cuenta de que todos los escritores escogidos habían destacado esencialmente por sus novelas y ninguno de ellos por el difícil arte del cuento. Así que concluí que mi próxima  reseña ─esta─ sería sobre un reconocido escritor de relatos. ¿Carver, Munro, Joyce Carol Oates, Cyntya Ozick? No, ninguno de ellos, me quedo en España para presentaros a Cristina Fernández Cubas, que desde la aparición de su primer volumen de cuentos, Mi hermana Elba, en 1980, se ha ido afianzando título a título como un referente incuestionable para sucesivas generaciones de cuentistas. No en vano en 2016 obtuvo el Premio Nacional de Narrativa por su obra La habitación de Nona, que en opinión del jurado condensala excelencia del relato breve”. Aunque Mi hermana Elba causó una gran sorpresa en los medios literarios españoles y fue muy bien recibida por la crítica y el público, su autora, no obstante, tuvo que enfrentarse a importantes dificultades para encontrar casa editorial, en parte por ser su ópera prima, pero también porque se trataba de un libro de cuentos, género narrativo poco cultivado en aquellos años en España. Desde entonces Cristina Fernández Cubas ha publicado otros ocho volúmenes de cuentos, con los que ha conseguido construir un sutil universo propio y cosechar un éxito tras otro durante su larga carrera de escritora. También ha publicado tres novelas, una bajo pseudónimo, un libro de literatura infantil, la biografía de Emilia Pardo Bazán, una obra de teatro, Hermanas de sangre, género que le interesó desde sus años universitarios y Cosas que ya no existen, un original libro de memorias.

​La narrativa de Fernández Cubas se nutre de los cuentos orales que escuchó en la infancia y de sus lecturas en edad adulta de autores como Mary Shelley; Carson McCullers o Henry James. En su obra también están presentes  Cortázar y Edgar Allan Poe, al cual homenajea en el relato La noche de Jezabel. En conjunto, su obra pertenece al género fantástico y a las posibilidades que este ofrece para obtener un punto de vista más complejo del entorno. Incluso en aquellos cuentos que no son fantásticos, la autora se vale igualmente de las técnicas y motivos del género fantástico para jugar con la intriga y la incertidumbre.​ Sus relatos suelen introducir situaciones inquietantes, sueños atribulados y vueltas de tuerca con las que busca ─y consigue─ producir una sensación de perturbación, inquietud o extrañeza. En sus cuentos se suelen repetir ciertos temas tales como la fatalidad, el viaje iniciático, el conflicto entre lo inexplicable y la razón, la otredad, el fin de la infancia y la realidad propia de los niños, o lo oculto. ​

En 1995 tuve mi primer encuentro con Cristina Fernández Cubas a través de la lectura de Con Agatha en Estambul. Los cuentos que contiene este volumen me fascinaron por su rigor y concisión, por las atmósferas inquietantes a las que enfrenta a los personajes -principalmente mujeres- llenas de sugestiones, por la acertada estructura de las narraciones y el  rico y elegante lenguaje que sugiere y sorprende a la vez. Pienso que he leído todos -o casi todos- sus cuentos, y aunque los unos me hayan podido gustar más que los otros y tenga mis preferidos, ninguno me ha desilusionado. Por eso mi recomendación es que empecéis a leer alguno de los muchos relatos escritos por la autora, no importa cuál, y que lo leáis despacio, para poder saborear la inteligente ligereza con que fluye la historia y así entrar en la propuesta y ser cómplice de lo narrado, por muy raro que sea lo que se está contando. Otro consejo, dejad pasar un tiempo, aunque sea breve, entre un relato terminado y el siguiente, porque Cristina mezcla con maestría lo cotidiano y lo fantástico en “narraciones muy intensas”, que “van más allá del punto final”, en palabras de la autoraSi ese primer cuento os gusta, continuad con La habitación de Nona, un libro enigmático, emocionante e inteligente, en el que tampoco escasea el humor.En cuanto a sus novelas, en mi opinión, El Columpio no se diferencia en nada de sus otros relatos; esta obra podría haberse publicado como cuento en vez de como novela. En El año de Gracia se reúnen muchos de los elementos de la novela clásica de aventuras ─tempestades, naufragios, una isla desierta, siempre enmarcados en el mundo fantástico de la autora─. A pesar del éxito que cosechó en el momento de su publicación y a posteriori, a mí no me convence. Es una novela distraída, de excelente prosa, a  veces demasiado barroca, y a la que le sobraría parte de la narración previa al naufragio. También he leído La puerta entreabierta, publicada bajo el pseudónimo de Fernanda Kubbs, y lo he hecho de un tirón y con la sonrisa en los labios. El relato te atrapa por sus originales situaciones, por la incertidumbre de su desenlace, por su fino humor y la fuerza de los variopintos personajes que rodean a Isa, la protagonista. Es una lectura tan gozosa, tan amena, que no puedo dejar de recomendaros esta deliciosa novela.

Cristina Fernández Cubas (Arenys de Mar, 1945) estudió Derecho y Periodismo, profesión esta última que ejerció desde muy joven y que abandonó cuando decidió dedicarse por completo a la literatura. En 1980 publicó su primer volumen de relatos Mi hermana Elba,  al que siguieron otros ocho libros más. Tras la muerte de su esposo, el escritor Carlos Trías, en 2007, Cristina se mantuvo alejada de la escritura durante varios años y no volvió al mundo literario hasta la publicación en 2013 de La puerta entreabierta ─bajo pseudónimo─ porque, según la propia escritora, quería iniciar una línea paralela a la conocida hasta entonces. En 1985, apareció El año de Gracia, novela de éxito que ha sido traducida a varios idiomas y diez años más tarde, su segunda e inquietante novela, El columpio. También es autora de una novela juvenil, de una obra de teatro, de un libro de memorias y de una biografía. Fue una mujer curiosa y viajera. Vivió dos años en Sudamérica y durante un invierno residió en El Cairo, donde aprendió árabe, lo que la inspirará para componer una colección de cuentos situados en Egipto. También residió en París y Berlín.

Ha recibido numerosos premios y galardones, entre los que destaca el Premio Nacional de Narrativa 2016.  Su obra ha sido traducida a diez idiomas.

CUENTOS

Mi hermana Elba (Tusquets, 1980). El volumen está compuesto por cuatro relatos: Lúnula y Violeta que narra la convivencia conflictiva entre dos mujeres muy diferentes; La ventana del jardín, el primer cuento escrito por la autora, se centra en la relación entre un matrimonio, su hijo y el narrador; Mi hermana Elba, la narradora cuenta su dependencia de la manipuladora Fátima de 14 años y el trato con su hermana pequeña Elba; y El provocador de imágenes, que excepcionalmente tiene un hombre como narrador en primera persona y versa sobre su amistad desde la universidad con el provocador José Eduardo. 

Los altillos de Brumal (Tusquets, 1983) contiene cuatro relatos: El reloj de Bagdad trata sobre la infancia, su inocencia y su término. El hemisferio sur versa sobre la identidad de una escritora que parece perder la cordura; Los altillos de Brumal narra la historia de Adriana que vuelve a sus orígenes. Y en  La noche de Jezabel, varios individuos se reúnen para contar historias de duendes y aparecidos y durante el relato se plantea la cuestión de si somos capaces de detectar la realidad presentada sin adornos.

El ángulo del horror (Tusquets, 1990). Este libro también contiene cuatro relatos: Helicón trata de un error, una confusión entre dos hermanos gemelos que lleva al protagonista a encontrar su verdadero yo. Es de los pocos cuentos que no se acerca al género fantástico; El legado del abuelo, en donde  un pequeño de ocho años relata lo sucedido tras la muerte de su abuelo. Tampoco es fantástico. Tiene tintes costumbristas; El ángulo del horror nos cuenta la transformación que sufre Carlos al descubrir en un sueño la terrible perspectiva de la realidad. Al no poder cargar él solo con este peso, se apoya en su hermana, Julia, con lo que esa especie de maldición pasa a ella y, luego, a Marta, la más pequeña de la familia; y La Flor de España, nombre de un local con el que la protagonista y narradora se obsesiona y desarrolla una extraña relación.

Con Ágatha en Estambul (Tusquets, 1994). La configuran cinco historias: en Mundo, una niña entra en un convento con un baúl y un traje de novia; en La mujer de verde, una joven ejecutiva se enfrenta a las apariciones de una mujer vestida de verde; en El Lugar, una feliz esposa se sobrecoge ante el panteón familiar de su marido; en Ausencia, alguien pierde súbitamente la memoria una mañana cualquiera en un viejo café; y en Ágatha en Estambul, una serie de imprevistos distorsionan la relación de una pareja de turistas en un Estambul invernal envuelto en brumas.

Parientes pobres del diablo (Tusquets, 2006). Incluye tres historias: La fiebre azul, que nos traslada a África en donde un comerciante sufre los efectos de una maldición al alojarse en un pequeño hotel; Parientes pobres del diablo cuenta los viajes de un joven de buena familia para investigar a una casta humana nacida para el mal; y en El moscardón, una anciana ingresa en una residencia, se encuentra con viejas compañeras y revive épocas pasadas.

El vendedor de sombra. El viaje (Alfaba, 2009). Pequeño libro que recoge estos dos relatos: El vendedor de sombras, escrito en 1982, y El viaje, escrito en 1998. El primero cuenta la historia de un carpintero que tiene tres hijos que no quieren seguir el camino que ha tomado su padre. El segundo relata las visitas de una señora a una abadía.

Todos los cuentos (Tusquets, 2009). Es la compilación de sus primeros cinco libros de relatos: Mi hermana Elba, Los altillos de Brumal, El ángulo del horror, Con Ágatha en Estambul y Parientes pobres del diablo, seguidos de un apéndice en el que se incluye la continuación escrita por ella misma  de un cuento de Poe, Al faro, a petición de la editorial Áltera en 1997. Este libro le valió los premios Ciudad de Barcelona (2009), Salambó (2009) y Tormenta (2009).

La habitación de Nona (Tusquets, 2015) incluye seis relatos, todos narrados en primera persona y casi todos por mujeres o niñas innominadas. La habitación de Nona trata sobre la infancia, su visión de la realidad y la relación entre hermanos. Hablar con viejas nos ubica paulatinamente en el mundo de lo monstruoso, una mujer que va a ser desahuciada recibe la invitación de una anciana. Es el relato más corto publicado y uno de mis preferidos. Interno con figura incluye reflexiones sobre la escritura. El final de Barbro recrea el personaje de la madrastra de los cuentos tradicionales y cómo su presencia distorsiona las relaciones familiares entre padre e hijas. En La nueva vida y en Días con los Wasi-Wano la autora se vale de juegos con el tiempo.  Fernández Cubas recibió por esta obra el Premio Nacional de Narrativa 2016 y el Premio de la Crítica 2015.

NOVELAS

El año de Gracia (Tusquets, 1985). Daniel, un joven, desheredado por su padre, abandona el seminario y vuelve con su hermana Gracia, quien le regala un año sabático a gastos pagados. Durante este tiempo Daniel viaja y aprende para encontrarse a sí mismo, conoce gente y se mete en problemas. Un día el barco en que viaja naufraga en una isla desierta. A partir de ahí la narración consiste en una versión de las aventuras robinsonianas, si bien en la atmósfera del universo onírico propio de la autora.   

El columpio. Tras la muerte de Eloísa, su madre, la verdadera protagonista, la novela cuenta la visita de la narradora, cuyo nombre no se menciona, a sus tíos, quienes viven en un valle perdido del otro lado de los Pirineos. Eloísa había  convivio allí con sus dos hermanos, Lucas y Tomás, y su primo, Bebo, en un lugar llamado La Casa de la Torre. Ella siempre les escribió, pero nunca recibió respuesta. Los eventos que se desencadenan durante esta visita explican el por qué ninguno respondió a sus misivas.

La puerta entreabierta (Tusquets, 2013) que publica bajo el pseudónimo de Fernanada Kubbs. En esta novela de misterio, la protagonista y narradora es Isa, una periodista a la que su nuevo jefe encarga escribir un artículo acerca de la magia. Durante una visita a una pitonisa, queda atrapada en su bola de cristal, que pasa por varias manos, lo que le permite conocer a peculiares personajes.

TEATRO

Hermanas de sangre (Tusquets, 1998). Siete mujeres ya cuarentonas, antiguas compañeras de colegio, se reúnen una noche en el reservado de un restaurante. De aquel lejano grupo de internas, que habían creado en el colegio el Club de las Tarántulas, tan sólo dos no acuden a la cita. Una de ellas, Clara, murió en trágicas circunstancias un día de fin de curso de hace más de treinta años. Marga, la organizadora, tiene preparada una sorpresa: una película doméstica, realizada por su hermano, que revive retazos de aquel día.

LITERATURA  INFANTIL

De mayor quiero ser bruja (Malpaso, 2014)  Este libro zanja la cuestión sobre cómo son las brujas. Quienes lean estas páginas se lo van a pasar en grande porque en ellas hay mucha brujería.

BIOGRAFÍA

Emilia Pardo Bazán (Editorial Omega, 2001). La autora nos presenta a Emilia Pardo Bazán como una mujer singular, de una vitalidad y fuerza sorprendentes, que rompió moldes, abrió caminos, desafió convenciones, sacó de quicio a sus contemporáneos e hizo, en definitiva ─en literatura y en su propia vida─, lo que creía que debía hacer.

MEMORIAS

Cosas que ya no existen, (Lumen, 2001; Tusquets, 2011). La autora concibió este libro como un recuento de escenas, personajes, viajes y momentos de su propia vida: un viaje transatlántico al Buenos Aires de los años setenta, unos meses en El Cairo, cruzar la frontera boliviana o vivir singulares peripecias en distintos puntos del globo, pero también escenarios más íntimos, como las fabulosas historias de terror que contaba su niñera, las vivencias en un colegio de monjas o la casa familiar. Todos ellos pedían paso para perpetuarse en una suerte de memorias que transcurren en un fondo de incertidumbre e incorporan un factor fantástico. Construido con diversos registros, se logra una variedad que rompe la monotonía que suele amenazar a estas obras. Premio NH de Relato.

Para terminar, quiero agradecer a Tusquets Editores, el haber creído en la ópera prima, además de libro de cuentos, de una escritora que ha resultado ser una de los más valiosos prosistas actuales: Cristina Fernández Cubas.

Concha Vallejo

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