HENRY ROTH, por Concha Vallejo

Curioseando en las estanterías de mi hija pequeña, me hizo señas un libro que las dos habíamos leído a comienzo de los años noventa, Llámalo Sueño, de Henry Roth, y que recordábamos como una novela excelente, pero como la memoria es traicionera y con los años los gustos pueden cambiar, la he vuelto a leer y definitivamente creo que merece la pena que conozcáis a su autor.

Henry Roth (1906) nació en la provincia austrohúngara de Galitzia, hoy Ucrania, pero en 1907 el padre emigró a Estados Unidos y un año después lo hizo el resto de la familia, cuando él tenía tres años. Comenzó a escribir en el instituto, pero sin llegar a cuajar lo que sería una actividad fundamental en su vida, hasta que una profesora de literatura lo introdujo en el mundillo literario de Manhattan, en donde conoció a escritores como Hart Crane o Margaret Mead. De religión judía, se alejó poco a poco de ella y en 1933 ingresó en el partido comunista, que después también abandonó. En 1934, aconsejado por su primera mujer, Eda Lou Whalton –de la que se separó en 1939– publicó su primera gran novela, Call it sleep (Llámalo sueño), la obra inaugural de la gran literatura judía norteamericana con autores como Saul Bellow, Isaac Bashevis Singer, Bernald Malamud o Philip Roth, entre otros, que, a pesar de ser bien acogida por la crítica, en aquel momento pasó sin pena ni gloria debido a la crisis económica que aquejaba a los EEUU. Contrajo segundas nupcias con la pianista Muriel Parker, con la que vivió en Maine hasta que ella murió. Escribió sus últimas obras en una caravana, en Alburquerque. En los años 40 firmó un contrato con el editor Maxwell Perkins para escribir una segunda novela, pero sólo publicó un fragmento en una pequeña revista literaria y pronto decidió abandonar la escritura, incluso quemó muchos manuscritos. Roth mantuvo una lucha dramática con él mismo para volver a escribir y durante el resto de su vida permaneció alejado de la literatura hasta que, cumplidos los 73 años, inició el proyecto de una obra muy ambiciosa, A merced de una corriente salvaje, conjunto novelístico autobiográfico publicado parcialmente de manera póstuma. La ruptura del largo silencio interior se produjo en 1994, con la conclusión de seis nuevos libros y la serenidad de la obra acabada: “Estoy en paz”, afirmó Roth en una de las raras entrevistas que concedía, “he sacado fuera lo que me ha estado devorando las entrañas durante 50 años”. En su periodo de alejamiento de la literatura ejerció oficios muy diversos como fontanero, celador en un psiquiátrico, profesor particular de matemáticas o granjero de patos. Dickens, Mark Twain, Jack London y Joyce figuran entre sus escritores favoritos. Fue investido dos veces Doctor honoris causa, por la University of New Mexico y por The Hebrew Theological Institute in Cincinnati. A título póstumo recibió el premio Harold U. Ribalow for Distinguished Literary Achievement, otorgado por el Hadassah Magazine y también fue distinguido por el Museum of the City of New York. Murió a los 89 años de edad.

Novelas

Call it sleep, Robert O. Ballou, 1934; (Llámalo sueño, Alfaguara, 1990) ha pasado a ser un clásico en la literatura norteamericana y algunos críticos consideran que figura “entre la media docena de las mejores novelas estadounidenses del siglo XX”. Tras la primera edición de 1934, antes mencionada, su reedición en 1964 se convirtió en un éxito de crítica y público, llegándose a vender más de un millón de libros. La novela refleja el mundo de la inmigración judía de los años 20 en Nueva York y recoge la vida y los sentimientos complejos de David Schearl, un niño que mantiene una relación muy cercana con su madre, pero vive aterrorizado y se siente amenazado tanto en casa por un padre desequilibrado, frustrado por sus fracasos laborales y perseguido por una angustiosa sospecha, como en la calle por acontecimientos y emociones que él apenas logra comprender. La mayor parte de la novela transcurre en el ambiente familiar del gueto judío del Lower East de Manhattan, y el resto en Harlem en donde sus horizontes se ensanchan con el encuentro de otras nacionalidades, esencialmente con los católicos italianos e irlandeses. Los críticos reconocen en esta obra influencias de James Joyce, como el empleo del monólogo interior que Roth introdujo en la literatura norteamericana y destacan el realismo y la imaginación de sus páginas y sus hallazgos lingüísticos, fruto del caos producido por el yiddish familiar e infantil y la vulgaridad posterior del lenguaje de la calle.

Mercy of a Rude Stream (A merced de una corriente salvaje), título inspirado en Shakespeare porque Roth afirmaba haber vivido A merced de una corriente salvaje como el protagonista de Henry VIII. Se trata de una autobiografía con algunos elementos de ficción repartida en cuatro volúmenes de manera cronológica por decisión de su editor, aunque Roth los había escrito en seis, que abarca desde los ocho años de Ira Stigman, el alter ego de Roth, hasta sus veintiuno. También contiene reflexiones sobre la vida, la religión, la política, el amor y el proceso de escribir, especialmente a través de las conversaciones que sostiene con su ordenador Ecclesias. Los tres primeros libros, que constituyen una novela de aprendizaje, se publicaron en vida del autor y el cuarto, que nos habla de la madurez de Ira y su lucha por la emancipación definitiva, tras su muerte. Roth reconstruye las primeras décadas de su vida a través de la memoria y levanta una novela formando parte de la novela misma, como hicieron Barth o Fowles, entre otros escritores, para escapar de la jaula en donde estaban encerrados. En esta obra río, o quizás mejor “torrente”, a Roth le interesa el pasado y la historia, ya sea personal o universal, y puede considerarse como la epopeya de un joven de familia emigrante por convertirse en ciudadano americano y en artista. Los hijos de las pequeñas comunidades de emigrantes insertas en otra más grande tratan de alejarse de aquellas para convertirse en verdaderos norteamericanos, pero siguen ligados a su origen por constitución psicológica. Toda la narración está empapada de un intenso sentimiento de culpa. Hay pasajes donde realmente nos encontramos ante un verdadero ejercicio de catarsis personal a través de la escritura.

Volumen I: A Star Shines Over Mt. Morris Park,  St. Martin’s, 1994; (Una estrella brilla sobre Mount Morris Park, Alfaguara 1999) lleva el subtítulo de «Memorias en forma de novela». El personaje central es el mismo, David Schearl antes e Ira Stigman ahora. La novela comienza donde acaba Llámalo sueño, en el Harlem irlandés e italiano, en el verano de 1914, en el que Ira tendrá que enfrentarse a los pandilleros irlandeses. Chaim, el padre, es un hombre amargado; la madre, Genya, es infeliz y busca consuelo en la complicidad de su hijo, que sin la presión del gueto judío tiene problemas con su sexualidad emergente y mantiene relaciones incestuosas con su hermana y con su prima. El joven se irá desprendiendo poco a poco de sus valores y creencias sionistas y pronto emprenderá el camino en busca de su propia identidad hasta llegar en esta novela a los 15 años.

Volumen II: A Diving Rock on the Hudson St. Martin’s 1995; (Un trampolín de piedra sobre el Hudson, Alfaguara 2000) es una tragedia de grandes dimensiones. Sigue ambientada en los años 20 de Nueva York y nos muestra los contrastes entre la “gente bien” y el mundo de la inmigración. Detrás de la aparente ingenuidad del adolescente Ira, se esconde el sufrimiento de un vergonzoso secreto, que casi lo llevará hasta la locura. Recién llegado al instituto, Ira roba unas plumas, es descubierto y expulsado de la institución; se siente culpable, pero no puede contar a sus padres lo ocurrido. El trampolín sobre el Hudson será el lugar desde donde piensa arrojarse y así purgar sus culpas. El relato, narrado en tercera persona, alterna con los diálogos “metaficcionales” que Roth -ya octogenario- mantiene con Ecclesias; en ellos se comentan acontecimientos de actualidad o reflexiones relacionadas con la historia novelada. Así, el Ira adolescente se reencuentra con el Ira anciano. Y es en estos momentos cuando la novela adquiere mayor interés. En este segundo volumen encontramos claves para entender su bloqueo como escritor: Roth no inventa, su literatura es una glosa de su propia experiencia y para seguir narrando a partir de su primer libro, necesita ocultar ciertos hechos a los que no sabe cómo enfrentarse. Lo hará cuando los familiares implicados hayan fallecido.

Vol. III From Bondage, St. Martins, 1996; (Redención, Alfaguara 2002). El anciano Ira Stigman, es decir Henry Roth, lleno de achaques y con la muerte siempre presente, encuentra consuelo y redención rememorando su amistad con Larry que estudió como él en The City College of N.Y., y su intenso amor de juventud con la sofisticada profesora de literatura Edith Wells, en el Manhattan de los años 20. Roth, un autor extraordinariamente honesto y sincero, vuelve a plantear los conflictos morales que rigen su vida.

Vol. IV. Requiem for Harlem, St. Martin´s, 1996; (Réquiem por Harlem, Alfaguara, 2002) significa la asunción de la madurez y la reunión de fuerzas para la emancipación definitiva del pasado. En este cuarto volumen, Ira Stigman abandona a los 21 años a su familia y a Harlem para escapar de la opresión, salir a un mundo nuevo y forjar su verdadera identidad. Se va a vivir con Edith, que cree en él y en su talento como escritor y que desempeñará un papel fundamental en su camino de redención. Ira se confiesa con ella, gracias a lo cual puede expiar su tormento interior y empezar una nueva vida. En esta novela las fronteras con la autobiografía se desvanecen, las voces del joven y las del viejo Ira se unen para dar lugar a un personaje impactante y sobrecogedor. Como bien dice su editor Robert Weil en el epílogo a la edición original, Roth concibe esta obra como “el último jadeo de la existencia antes de que acabe la danza proverbial”. Le quedan pocos días para recordar y dejar constancia de ello.

An American Type, Norton & Company, 2010; (Un americano, Alfaguara 2011) se publica después de sesenta años de hibernación literaria. La acción comienza en la víspera de la primera Guerra del Golfo. Al contrario que las anteriores novelas es al mismo tiempo una historia de amor y un lamento, el resultado de unas 2.000 páginas no publicadas compuestas durante el último año de vida de su autor, que permaneció intacto hasta que una década después fue enviado al The New Yorker en donde un joven becario William Davidson decidió bucear en el manuscrito y cuya consecuencia fue la publicación en 2010 de An American Type. De nuevo el protagonista es Ira Stigman junto con su entorno y sus torturas: la madre sobreprotectora, el padre escéptico que ha renunciado a comprender a su hijo, las paradojas de la identidad judía, la dependencia de las mujeres, una inmadurez crónica. Ira abandona a una amante dictatorial por la que sería su esposa, la dulce Muriel Parker.

Relatos

At Times in Flight evoca la experiencia de Henry Roth en una colonia de artistas en donde conoce a su futura esposa. Roth es incapaz de escribir y en esta obra se presenta como un hombre que se decanta por vivir un matrimonio que le devuelve a las normas y así soslayar los riesgos de la vida de artista. Incluye una reflexión sobre los límites de la inspiración.

Nature’s First Green, Targ Editions, 1979.

Shifting Landscape: A Composite, 1925–1987, Jewish Pubn Society, 1987 incluye memorias, un poema, artículos, conferencias y esbozos de novela.

Henry Roth es un gran escritor con una técnica muy depurada, un vocabulario riquísimo, de gran profundidad psicológica, magníficas descripciones y que borda sus personajes, pero no es un escritor fácil, no escribe para ser querido, más bien parece que busca ser detestado. No le importan ni el más allá ni la posteridad. Numerosos críticos han afirmado que Llámalo sueño es la única obra maestra que ha escrito Henry Roth, y quizás sea así, aunque otros tantos aseguran que A merced de una corriente salvaje, la tetralogía, el “continuum” como lo llamaba su autor, también merece esta calificación. Ambas forman un todo que te va envolviendo, y una vez terminado un volumen, quieras seguir con el siguiente. A mí todas sus novelas me han atrapado y pienso que todas ellas merecen una lectura, una relectura o quizás más de una. Leí Llámalo sueño en la traducción al castellano de Alfaguara, en 1990 y tuve que esperar nueve años para seguir conociendo a Henry Roth, hasta que la citada editorial publicó los volúmenes I, II, III y IV de A merced de una corriente salvaje a partir de 1999, aunque en 1992 ya había publicado un adelanto de la tetralogía cedido por el propio autor, que había dispuesto que su obra no se publicase en inglés hasta tres años después de su muerte.

Llámalo sueño es una novela dura, sin concesiones, pero sin dramatismo, pinta la realidad y la trama se va forjando con episodios repletos de pequeños detalles significativos, que terminan en un final muy conseguido –en mi opinión, a algunas novelas muy valiosas les falla el final– que no puede ser otro a juzgar por lo que hemos ido leyendo. La única pega que pongo es el excesivo uso del yidish y del inglés vulgar, alabado por algunos críticos, pero que a mí me dificulta la lectura.

Todas las novelas forman un todo pero pueden leerse de manera independiente. Mi recomendación sería que el que se atreva con este difícil pero extraordinario autor, lea primero Llámalo sueño y continúe por orden con el resto de su obra, para así obtener una visión completa del mundo de la inmigración en el Nueva York de los años 20, ciudad magníficamente descrita por Roth. Entre Llámalo sueño y a Merced de una corriente salvaje hay diferencias. Después de su primera novela, Roth abandona a Joyce y se vuelve más freudiano, su escritura no muestra la densa intensidad del flujo de conciencia de la primera, es como si el escritor hubiera tomado distancia de lo que está narrando, por el paso del tiempo, por las trampas de la memoria y quizás también por la mano de su editor.

Un Americano es la más autobiográfica de las obras de Roth, con serlo todas, la más explícita. Es un homenaje a su segunda esposa y una elegía por su pérdida. Sigue siendo un “Henry Roth” y el trabajo de William Davidson es tremendamente meritorio, pero he creído percibir algunas lagunas y me ha gustado menos.

Quien disfrute de los libros de judíos estadounidenses no puede perderse a Henry Roth.

Concha Vallejo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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