ARTILUGIOS PARA RESPIRAR BAJO EL AGUA. Autor: Juanma Cuerda

La foto está tomada en algún momento de 1936 y en ella tres hombres posan delante de un tanque acuático momentos antes de probar en sus voluntarias carnes lo último en invenciones para respirar bajo el agua.

Las expresiones de los modelos componen un bonito tríptico de las etapas del duelo: la incomprensión, la cólera y la resignación y, aunque sus nombres no constan en ningún pie de foto, los artilugios que portan sí que han sido identificados; son, de izquierda a derecha: el Dräger Gegenlunge, el Momseng Lung y el favorito de todos, el Davis Submerged Escape Apparatus, que traducidos perezosamente vendrían a ser algo así como Los Contrapulmones de Dräger, el pulmón (artificial) de Momseng y el Aparato de Escape Sumergido Davis. Lo mejor de las ingenierías europeas y estadounidenses enzarzados en plena carrera subacuática.

Yendo a lo práctico, el más cómodo parece ser el Pulmón Momseng a pesar su tamaño reducido, más parecido a una almohadilla de viaje que a un verdadero pulmón o, al menos, al pulmón de un varón adulto occidental, la tradicional medida de todas las cosas. A pesar de su reducida autonomía o, precisamente a causa de ello, goza de una indudable ventaja competitiva: prescindir de la correa de ajuste inguinal, principal amenaza de lesión en situaciones de estrés.

Por azar, por lógica de departamento comercial o por la misma razón por la que las mascotas terminan pareciéndose a sus dueños, podríamos asumir, obviando futuras rencillas militares, que el Dräger lo viste un rubio bávaro, hijo del mismo Dräger o de alguno de sus empleados más cercanos, que asiste a esta sesión fotográfica durante su gira de ventas americana, entre la Feria Internacional de Muestras de Chicago o Reno y un improbable Congreso de Accesorios Sumergibles. Hans, Juergen o Johannes ladea la cabeza tomando todo el aire que Gengelunge le permite y aguanta como puede el hecho de que alguien, el fotógrafo o el técnico a cargo de la demostración, ha trabado su correa de ajuste un agujero más allá de lo confortable. Los brazos caídos y las cejas al cielo son la manera inconfundiblemente alemana de perder los nervios.

Siguiendo la lógica de un salvavidas igual a una nacionalidad, el Momseng Lung lo viste, por sorpresa y muy en contra de su sentido del deber con la patria, uno de los marinos de rango medio de la división del teniente Charles Momseng. De ascendencia italiana o hispana, delatada por su cabello negro y ensortijado, su pecho compacto y los brazos tatuados con varios litros de tinta, Salvatore, Ramone o Esteve, cojan cualquier nombre acabado en e, el amigo americano ha olvidado hace tres minutos cualquier implicación de la expresión «cadena de mando» y se concentra en memorizar los rasgos del fotógrafo, para agradecerle personalmente el mimo y la dedicación con la que se toma su tiempo entre disparo y disparo.

A la derecha del trío se encuentra Milton Davis, de la Davis Co., que ha llegado tarde a la sesión y se ha apresurado a ponerse el Aparato de Escape Sumergido Davis. Mientras los flashes se evaporan y el olor a magnesio inunda la sala, Milton Davis, de la Davis Co., se recuerda mentalmente que no debe dejar de mostrar la gran innovación y principal baza para la venta de su modelo: el rollo inferior desplegable, en la foto similar a un embutido para el viaje, que, provisto de una pequeña cámara de aire, está destinado a extenderse como un hule de cocina y ayudar al usuario a flotar con presteza hasta la superficie como si fuera una manta raya o el labio inferior de ciertos aborígenes africanos.

Los tres visten zapatos similares, utilitarios pero elegantes, al estilo Oxford, lo que nos sugiere su pertenencia a algún cuerpo u organización uniformada o, sencillamente, que el calzado lo ha aportado el fotógrafo, como una marca de autor. En todo caso, se les ha permitido elegir calcetines, siendo el más práctico, como no podía ser de otro modo, el representante alemán, que ha sabido prever que el acto no terminará en el posado y ha decidido reservarlos perfectamente secos en la taquilla.

Dos fotografías complementan temáticamente a esta. En la primera, «Hombre sumergido en tanque con aparato de respiración acuática», otro pobre voluntario, quizás el que aquí porta el Gegenlunge, está sumergido en un tanque similar a este, del que no seremos capaces de decir si su interior está acolchado o no, pero sí aseguraremos que, el agua, muy caliente no parece; la segunda fotografía, sin título, está tomada desde el interior del tanque y muestra la efectividad de un cuarto artilugio, distinto al Dräger, al Momseng y al Davis, caracterizado por un doble tubo de respiración, cómo no se le ocurrió antes a nadie, que da fe de la loca carrera del hombre por conquistar el penúltimo de los abismos, el océano, y probar que no hay mayor motivación para el ser humano que la superación de sus límites y, sobre todo, los de sus enemigos.

Juanma Cuerda, marzo de 2019

 

(Fotografia: Harris & Ewing Collection (Library of Congress))

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