JAUME CABRÉ, por Concha Vallejo

Como me ha sucedido con otros autores, mis primeros contactos han sido a través del regalo de un libro por parte de algún amigo conocedor de mi pasión por la lectura, en esta ocasión de Yo Confieso, la última y monumental novela de Jaume Cabré, de parte de una amiga catalana. Antes de acabar de leerla, Cabré ya se había ganado toda mi admiración y mi respeto como narrador  y observador de la historia y de las formas de vida de la gente.

Jaume Cabré Fabré (Barcelona en 1947), filólogo y escritor, se licencia en Filología Catalana y durante muchos años compagina la escritura literaria con su actividad docente (catedrático de enseñanza media y profesor en la Universidad de Lérida). Es miembro de la Sección Filológica del Instituto de Estudios catalanes.

Considerado autor fundamental de la literatura catalana contemporánea, Cabré es un escritor prolífico con una obra muy extensa, que abarca diferentes géneros literarios como el relato breve, la novela, la literatura infantil, el ensayo, el teatro y el guión, aunque su labor ha estado centrada esencialmente en la novela y el relato (hasta el momento ha publicado 10 novelas y 6 libros de relatos). Su obra ha sido traducida a treinta idiomas y recibido numerosos premios y galardones literarios, entre los que destacan el Premio Nacional de Literatura, 1992; Premi dels escriptors catalans a la trajectòria literària, 2003, el Prix Mediterranée 2004 y el Prix Ulysse 2016.

Novelas

Galceran, l’heroi de la guerra negra, ed. Laia 1978;  (Galcerán, el héroe de la guerra negra) es su primera novela. Su protagonista, el bandolero Jaume Galcerán, se perfila como un personaje repleto de contradicciones, que a pesar de ser un héroe tiene miedo. En esta novela aparecen los que serán los grandes temas recurrentes de la obra de Cabré: el poder y la condición humana. Obtiene el Premio Joaquim Ruira, 1977.

Carn d’olla, Ed. Moll Mallorca 1978, (Ropavieja) resalta un personaje bien distinto al bandolero, en concreto a una ex-prostituta que ha establecido una red de relaciones en el barrio barcelonés de Sant Antoni. Recibe el premio Fastenrath, 1980.

Cuando la estaba terminando surgió el embrión de lo que serian los tres libros de Feixes, pero antes escribe en un año:

El mirall i l’ombra (1980), (El espejo y la sombra), novela que ha pasado desapercibida y en la que aparece por primera vez la música y, en cierto modo, la reflexión sobre el valor de la creación artística que, más adelante, serán temas de presencia constante en la obra de Cabré.

Cabré es un autor que no se conforma con escribir sus novelas, sino que las vive en su interior y quizás por eso tarda tanto en darlas por terminadas y publicarlas. Este el caso de los tres títulos que conforman el ciclo de Feixes:

La teranyina, Proa, 1984; (La telaraña, ed.Argos Vergara, 1984), cuyo núcleo lo conforman el conflicto de intereses burgueses y las reivindicaciones sociales. Es una historia enmarcada en la Semana Trágica de Barcelona que narra las vicisitudes de aquellos momentos en la ciudad de Feixes, correlato literario de la ciudad de Tarrasa. La lucha por el poder político, económico y familiar se refleja en las maniobras de los distintos componentes de la familia Rigau y del resto de personajes de la novela.

Fra Junoy o l’agonia dels sons; Ed.62, 1984; (Fray Junoy o la agonía de los sonidos; Espasa-Calpe. 1988), una novela de gestación lenta, como serán a partir de ese momento todas las que publique Cabré, donde más allá de los movimientos subterráneos del mundo eclesial de Feixes y del monasterio de la Rápita, cuyo confesor es el fraile protagonista, la música ostenta un destacadísimo papel. Algunos de los personajes de La telaraña y el mundo de Feixes también están presentes en esta novela, que en cierta manera es su continuación. Destaca la figura de Fray Junoy, una víctima de los que detentan el poder de manipulación. Recibe los premios Prudenci Bertrana, 1983; de la Crítica, 1985 y  Serra d’Or, 1985.

En el mismo año publica:

Luvowski o la desraó 1965 (Luvowski o la sinrazón) “nouvelle” que es el punto final de los personajes y familias que vivieron en las otras dos novelas. Fue incluido en el Llibre de preludis.

Después de publicar el Ciclo de Freixes, y tras conseguir “sacárselo de dentro”, Cabré afirma que sintió un vacio que le asustó y a partir de ese momento empezó a colaborar con programas de televisión y dejó el profesorado.

En la década de los 90 se publican las obras que podemos denominar de madurez:

Senyoria, Proa 1991; (Señoría Grijalbo-Mondadori, 1993), En Barcelona el inclemente invierno de 1799 paraliza la ciudad pero no afecta a la frívola vida de la aristocracia, hasta que el asesinato de una cantante francesa conmueve tanto al pueblo como a la alta sociedad. Un joven, que se encontraba en el lugar del crimen, por casualidad, es condenado. Esta novela, en la que su autor trabajó durante cinco años, versa sobre la corrupción judicial que emana del poder absoluto. Si con Fray Junoy Cabré pintó a una víctima, con don Rafel Massó, el todopoderoso regente civil de la Audiencia de Barcelona que siente una gran debilidad por las mujeres, traza la figura del verdugo con todos sus miedos y sus egoísmos. Recibe el Premio de la Crítica, 1992; el Prudenci Bertrana, 1992; Crítica Serra d’Or, 1992; Prix Méditerranée 2004 a la mejor novela extranjera.

Lómbra de l´eunuc, Proa 1996; (La sombra del eunuco, Destino 2015) narra las tramas familiares y las aventuras de la estirpe de Miquel Gensana, un hombre de unos 50 anos, que durante una cena con una joven en la casa solariega de su familia, ahora restaurante, se plantea si tiene sentido lo que ha hecho durante su vida y hace un ejercicio de lucidez a la hora de revisar su pasado. Se siente  profundamente insatisfecho y triste y desde la democracia mira con ironía su militancia política de los 60 contra el franquismo y su vida en la clandestinidad. Tampoco sabe cómo manejarse con las mujeres. Y todo ello con la forma tan peculiar de contar historias de Cabré, mezclando tiempos, personajes, narración en primera y tercera persona. Al mismo tiempo es una novela de reflexión sobre el hecho creativo, en especial el musical. Recibe el premio Ciutat de Barcelona, 1997; Lletra d’Or, 1997.

Les veus del Pamano, y Jo confesso son sus últimas novelas.

Les veus del Pamano, Proa, 2004; (Las voces del Pamano, Destino 2012) empieza en los años cuarenta, en un pueblecito del Pirineo y finaliza en nuestros días. Muestra un friso de personajes muy interesantes como los maestros Oriol Fontelles y Tina Boros o la señora Elisenda Vilabrú. La memoria histórica, la imposibilidad del perdón, el miedo al olvido son algunos de los temas que aparecen en esta novela, cuyas ventas espectaculares (600.000 ejemplares en Europa) pueden llevarnos a pensar que se trata de un bestseller, y de hecho lo es sobre todo en Alemania y Holanda, pero sin las connotaciones peyorativas que este apelativo comporta, porque Cabré apuesta por una novela total, de gran calidad, articulada con un asombroso dominio de la técnica. A partir de este éxito, los editores reeditan y hacen traducir sus libros al castellano y a otros idiomas.

Jo confesso, Ed. Proa, 2011; (Yo Confieso, Destino, 2011), la última novela publicada por Jaume Cabré, ha sido acogida favorablemente por el público y ha acumulado unánimes reseñas favorables de la crítica que la consideran una de las mejores novelas de principios del S.XXI. Yo confieso, en cuya elaboración su autor  trabajó durante ocho años, nace con vocación de totalidad. En ella Cabré ha intentado sintetizar lo mejor de lo mejor de la novela del siglo XIX y XX -gran escala, complejidad argumental y profundidad conceptual- con las técnicas más avanzadas del siglo XXI; y ha conseguido aunar con maestría el alcance individual de un relato de aprendizaje con la dimensión colectiva de la historia novelada, en su afán de abarcar los horrores cometidos por la humanidad en el desastroso siglo XX, con las dos guerras mundiales y el  holocausto, al tiempo que practica incursiones en otras épocas del pasado que ayudan a comprender mejor el presente. El protagonista es Adrià Ardevol, un niño de la burguesía barcelonesa, sometido a la tiranía de un padre autoritario (con un pasado turbio) y una madre que nunca le ha dado un beso, ambos obsesionados en hacer de él un prodigio de las letras y de la música. Un violín Storioni, codiciado por músicos y coleccionistas de todo el mundo, cuya historia se extiende desde la madera empleada en su construcción hasta sus diferentes poseedores y su compra por parte del padre de Adriá, y que esconde un sinfín de crímenes y episodios poco edificantes, se cruza en la vida del niño y lo cambia todo.

La historia novelada abarca diferentes lugares y tiempos apartados, como la Barcelona del S. XX, la Alemania nazi, Amberes, Roma y El Vaticano, con relatos que se van integrando en la narración de Adrià a modo de texto de amor a la mujer perdida, escrita desde su presente en el S. XXI, aquejado de alzheimer. El relato está escrito en primera persona en lo que concierne a su peripecia individual y  cambia a tercera, a narrador omnisciente, para contar lo que él no pudo conocer. Las historias, que se relacionan con naturalidad y fluidez, anudan la estructura dispersa en un todo.

El título, Yo confieso, se refiere al mea culpa que entonan varios personajes, desde Adrià a algunos nazis, que ya no pueden reparar el daño que han ocasionado. Ha recibido numerosos premios, tales como Premio de Honor de las Letras Catalanas 2010; Premio Tormenta en un vaso 2012; Premio de la Crítica 2012; Premi Crítica Serra d’Or 2012: Premi Narrativa M.Àngels Anglada 2012; Premio Tormenta en un vaso 2012; Premi Joan Crexells.2012; Ciutat de Barcelona  2013, Courrier International 2013 a la mejor novela extranjera.

Relatos

Cabré se dio a conocer con dos libros de narrativa:

Faules de mal desar, Ed. Selecta, 1974; (Fábulas incómodas) y

Toquen a morts, La Magrana, 1977; (Tocan a muerto), de las que, según el propio autor afirma, actualmente se siente muy lejano, sobre todo del primero. En estas obras se percibe la influencia de las lecturas de Cabré, en concreto de autores catalanes de los años 70, del realismo mágico y de la literatura fantástica.

Llibre de preludis, Ed. 62, 1985; (Libro de preludios, Espasa Calpe, 1988), que participa a la vez de la condición de libro de relatos y de novela porque incluye la “nouvelle”, antes mencionada, Luvowski o la sinrazó. Reaparecen personajes del Ciclo de Freixes, y otros que se repiten en diferentes relatos, ya sea en primer plano o como secundarios, y que se interrelacionan. Hay historias misteriosas y varias en las que la música aparece como una manera de entender la vida.

En 2000 retorna al relato breve con el libro Viatge d’hivern, Proa 2000;  (Viaje de invierno, Destino, 2014), un homenaje literario a la música -Schubert, Bach- ya que el libro se estructura en torno a una misteriosa partitura contrapuntística y atonal (no modal); y a la pintura encarnada en Rembrant,  Catorce historias situadas en lugares diferentes y con distintos personajes, que se relacionan entre sí de una manera sutil a lo largo del libro. Cabré nos muestra la Europa que no hemos sabido construir de mejor manera y nos ofrece un muestrario de pasiones humanas. Son cuentos situados en otra época que ayudan a conocer mejor el tiempo que nos ha tocado vivir. Viaje de invierno se lee con soltura gracias a la pericia arquitectónica de su autor y a su sentido del ritmo, aunque por supuesto no todos los relatos están a la misma altura. Recibe los premios Fundació Enciclopèdia Catalana, 1999; Crítica Serra d’Or, 2001.

Quand arriba la penumbra, Proa 2017; (Cuando llega la penumbra, Destino 2017) es su último libro de relatos, una recopilación de trece relatos y un epílogo del autor. Cabré utiliza de nuevo los recursos técnicos que le han hecho conocido en Europa –sus saltos narrativos hacia delante y hacia detrás, sus cambios de puntos de vista, entre otros- para conseguir un conjunto que atrapa al lector a pesar de la crudeza y aspereza –en mi opinión alguna vez excesivas como la despedida inmisericorde de un infanticida a pie de tumba- de los temas que toca: malhechores, asesinos a sueldo, ladrones; son trece historias oscuras de los hacedores del mal, motivadas por la rabia y la desesperación, pero al mismo tiempo lúdicas y llenas de ironía. Del mismo modo que en otras ocasiones la música ocupa un lugar privilegiado, aquí  lo hacen la pintura y la literatura.

Jaume Cabré también escribió guiones para radionovela, telefilmes y películas, así como literatura para jóvenes, ensayos literarios y una obra de teatro Pluja seca, Proa 2001, que estrenó en el Teatro Nacional de Cataluña, sobre cómo se desvirtúa la memoria histórica, puesto que siempre son los vencedores quienes la escriben.

Jaume Cabré, escritor que afirma que la escritura y la lectura conforman su vida, porque no solo le permiten “comunicar sus pasiones a los otros” sino también ver “el mundo”, fue ignorado en España hasta el éxito europeo de las Voces del Panamo y es actualmente un autor de éxito y referente internacional de la literatura europea.

Aunque mi conocimiento de Jaume Cabré empezó por lo más alto, es decir por Yo Confieso, también he disfrutado con la lectura de otras de sus obras. He leído con gusto sus relatos cortos, escritos con gran fluidez y ritmo, que te atrapan, pero que, en mi opinión, no pueden competir con sus novelas. Con frecuencia los cuentos se relacionan entre sí por conexiones sorprendentes, que a veces parecen demasiado forzadas e innecesarias. La temática sobre la presencia del mal en nuestras vidas nos puede resultar a veces desagradable, aunque también es cierto que se agradece que no incluyan moralinas y sí ironía. Por supuesto, al ser relatos independientes no todos alcanzan el mismo nivel y nos pueden gustar más o menos. En Viaje de Invierno, me ha encantado “el polvo”, que relata la relación entre un anciano que se dedica a coleccionar libros y su asistente femenina;  y en Cuando llega la penumbra, los dedicados a La Paysanne de Millet  (Claudio, Nunc dimittis y Punto de fuga).  En resumen, creo que merece la pena leer algún compendio de relatos, porque nos muestran la maestría de Cabré en fabricar historias, la fuerza de su prosa cuidadísima y bien construida, el gran oficio de este autor y la potencia narrativa de sus diálogos. Además atrapan y son distraidos distraídos. Si hay que elegir, yo me quedo con Viaje de Invierno.

En cuanto a las novelas, las tres últimas: Señoría, Las voces del Panamo y Yo Confieso merecen que les dediquemos una porción de nuestro tiempo de lectura.

Si no conoces a Jaume Cabré y en caso de tener que escoger, empieza por  Yo Confieso, una novela de amor, de amistad, que nos acerca a la soledad, a tantas frustraciones del ser humano, a su capacidad de hacer el mal y obrar el bien, pero que también resulta un canto al arte, en especial a la música y a la belleza. Una novela extraordinariamente escrita, que no aburre en ningún momento, pero eso sí, una novela cuya complejidad exige leerla con los cinco sentidos puestos en ella para no perderse, ya que en la misma página puedes saltar de narrador, de época etc. Aunque al principio esta complejidad puede desconcertarte, enseguida te haces con el estilo del autor y lo disfrutas. A mí me entusiasmó. Si no te atreves, empieza por cualquiera de las otras dos antes mencionadas, también excelentes y menos complicadas.

Empecéis por donde empecéis, en cualquier caso, considero que merece la pena conocer a Jaume Cabré.

Quiero, asimismo, mencionar las magníficas traducciones del catalán al castellano de Concha Cardeñoso.

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