LA ÚLTIMA PRUEBA, Autor: Juan Zavala

 

 

 

No sé como tuve fuerzas para arrastrar el cuerpo y cubrir el agujero, Mónica pesaba más de lo que su poca estatura y su delgadez hacían pensar, o quizás era yo, que a estas alturas estaba al borde del agotamiento. Aún así pude hacer el trabajo medianamente bien y hasta pensé clavar una cruz con su nombre sobre el montón de tierra que ahora era su tumba, al fin y al cabo ella se había portado muy bien conmigo y hasta se puede decir que en algún momento habíamos sido casi amigas.

 No sentí remordimientos, ella habría hecho lo mismo, eran las reglas.

 Me esperaba la fama y un millón de euros.

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