MUJERES TROYANAS

 

Partimos de una necesidad común, nos unimos en un mismo objetivo.

Si fuera pintor tendría muy claro qué tipo de pintura refleja mejor los tiempos que vivimos: la acuarela. Rápida, nerviosa, instantánea, colorista si se quiere y sin capacidad para detenerse y recrearse en el retoque.

Pero soy escritor y no encuentro tratamiento formal que cuadre con mi tiempo. Indago, experimento, no me conformo. Siempre queda el Realismo, nos dicen, aplicarse en todas las gamas y tonos del Realismo. No es malo, es limitado. Al final, la escritura-mercancía vence en su particular contienda con la escritura-precipicio.

La derrota es buen sustrato para acoger semillas.

Casandra,

Hécuba,

Andrómaca.

Mujeres, Derrotadas, Troyanas:

La adivina, la madre, la infortunada. Tres rostros de mujer habitando la historia de 3000 años para acá.

La incomprendida, la arrinconada, la maltratada. Tres rostros de mujer que se repiten porque el repetir es lo más fácil y sencillo para que todo permanezca sin cambios.

La sacerdotisa doncella, la parturienta continua, la venus pendula. Tres modelos de mujer masculinamente interesados, tres rostros a modelar de nuevo.

Troya ardiendo de sangre, rojo sobre rojo, ellas, despojadas de cualquier adorno, caminan como cuerda de presos hacia el reparto, piel cansada, túnicas ajadas y peplos deshilachados. Acuarela de la derrota.

Pero hablaba de escritura.

Me he desviado. Me pasa siempre. Lo que no puedo capturar me hace divagar.

Vuelvo a ello. Dado que los temas se mantienen a través de los siglos, Eclesiastés, la forma pasa a ser tan importante como el tema. A través de ella expresa la escritoraescritor su inquietud por superar herencias recibidas y adecuarse a su tiempo. Y, por eso, cada tiempo tendría que hacer su particular aportación a la evolución, mas nunca a la involución como desearían muchosmuchas.

¿Confusión de géneros?

¡Eso está inventado! Lo sé. ¿Pero se han agotado sus posibilidades? No. Hay una relación sintáctica de semejanza posible: Confusión de géneros es a confusión de tiempos como escritura de presente es a… Dejemos volar la imaginación y recreémonos en lo lúdico de la propuesta, exploremos las variantes que unos puntos suspensivos abren siempre:

¡Bienvenida la poeprosía!;

La novela no se comprime en un solo mundo, ¡se expande!, universo de universos: ¡loas al vacío como meta narrativa!;

El relato corto se hace pesadilla de lugar en el tiempo, metafórico: ¡ha de cantar lo irreconocible para que nos reconozcamos en él!;

(El teatro, a lo suyo, museo y llanto.)

Casandra saborea mañanas como agente literario de Carson McCullers; Hécuba lee a Fitgerald y cruza email tras email con un tal @jay.gatsby; y Andrómaca, a lo Anaïs Nin, da clases de caballo hectóreo porque para eso lo inventó y no está cobrando derechos de autora.

Pero hablaba de escritura.

 

Manuel Cardeñas Aguirre, 9 de febrero de 2018.

 

 

Publicado en: https://paraqueescribimos.wordpress.com/2018/02/09/mujeres-troyanas/

 

(Pintura de cabecera: A Coign of Vantage, de Lawrence Alma-Tadema)

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