UNIDAD, PROPORCIÓN Y ARMONÍA, Manuel Cardeñas Aguirre

 

OY que el rastro de las vanguardias solo lo encontramos en las tiendas de regalos de los museos,

OY que los manifiestos literarios alimentan los estómagos de los gerentes culturales creando monstruos exposicionados y esponsorizados,

OY que la Escritura es la regla y no la excepción,

OY que la originalidad ha sucumbido al “copia y pega”,

OY que la imaginación ha abierto cuentas en las redes sociales,

OY que las realidades del confort sustituyen a las del horror,

OY que el pensamiento ya no es fronterizo sino centralizado,

OY que una mayoría de la sociedad se define en sus actos como dócil, sumisa y obediente,

OY que quizá solo nos queda lo conceptual de un desayuno con amianto, la reflexión al hilo de las tapas de alcantarilla o la solución siempre desesperada, siempre terapéutica, del canal del tiempo o la teletienda,

Invocaría a Alfred Jarry

Recurriría a su ciencia de las soluciones imaginarias y las patáforas, me dedicaría al retorcimiento y al encuentro de las palabras hasta que perdieran su total identidad y nos propusieran una nueva, completamente distinta, algo en cuya lectura se regeneraran nuestras neuronas y pudiéramos engarzar pensamientos originales:

¡El epifenómeno!

Un epifenómeno que se colgara del brazo del sustantivo Escritura como paraguas inservible, tal y como lo haría un adjetivo, para explicarla nuevamente en una propuesta de presente de indicativo y sujeto colectivo, e inventaría epifenómenos dedicados a la Escritura como, por ejemplo:

Ciborgenésica (o explicocientífica)

Broncosinusoidadaísta (o de la pandemia escrituril como amenaza contrastada)

Constructurista (relativa única y exclusivamente al pasado)

Robóticoapocalíptica (de futuro, según Juan, ingeniero domótico por catálogo)

Fantásticoverosimilítica (cuasi cuasi real y literaria)

Ultrasurreinfraísta (que viva Horacio y su uc pictura poesis tan citado hoy en día)

Sexopuripreservativa (o de la masturbación como arte figurativo y abstracto)

Drónicopalatal (de venta en farmacias)

Pero esto no sería otra cosa más que un juego formal, así que me detendría antes de emborracharme de significados insignificantes, y aplicándome al glissando chirriante, adorno musical y poético por excelencia, me calzaría la máscara de Ubú y me llenaría con la desproporción de esa su aparición de primer acto gritando:

¡Mierdra!

Y como a partir de aquí, todo sería posible, abandonaría el condicional para constatar que la insumisión del presente que vivimos nace en el cuestionamiento que lleva consigo la pregunta, que hay que encontrarla, que hay que verbalizarla y que hay que convertirla en hecho real internáutico:

¿HACIA DÓNDE VAS ESCRITURA?

 

Escrito por Manuel Cardeñas Aguirre, el 19-1-2018 y publicado en el blog:

https://paraqueescribimos.wordpress.com/

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